Comenzamos el día con la visita al parlamento que previamente habíamos contratado por internet. La visita dura tres cuartos de hora y cuesta 1750 HUF para ciudadanos de la UE (el doble para el resto). En mi opinión, visita obligada. Si no has sacado previamente los tickets por internet tienes la posibilidad de hacerlo allí mismo, pero guardando cola (a veces es larga).
Cogemos el tranvía número dos justo enfrente del parlamento para ir a la Isla Margarita. Cruzamos el puente con el mismo nombre y, justo a la entrada de la isla, hay un autobús que recorre la misma (el 26). Puede que en verano sea agradable recorrer parte de la isla a pie, pero a mí particularmente me pareció ésta la mejor opción. Nos bajamos justo antes de salir de la isla y cogemos otro autobús para cruzar el puente que nos lleva al barrio de Obuda. Es un conjunto de dos o tres manzanas de casas de la antigua capital de Hungría. Está bién, pero se puede prescindir de su visita.
Para volver cogemos el cercanías (tren de color verde) que para en el propio barrio de Obuda y bajamos en el puente Margarita. Allí cogemos el tranvía 6 hasta la plaza Szell Kalman para subir de nuevo al castillo. Está a unos pocos minutos a pie, pero a nosotros nos acerca en coche un señor húngaro muy simpático al que le habíamos preguntado como llegar. Visitamos la iglesia Matías (1000 HUF), que no habíamos podido ver el primer día. Aunque está en restauración, la iglesia es espectacular por dentro. Después de comer bajamos a la plaza Deak en el autobús 16 (no confundir con el 16A), y de allí cogemos el metro 2 hasta la plaza Blaha Lujza para tomarnos un capuchino en el Café Nueva York, de lo más lujoso de Budapest. Cada capuchino no sale por 1500 HUF (unos cinco euros). Los botes de cerveza de Ryanair cuestan lo mismo y no tiene ni una décima parte del encanto.
Por la noche decidimos coger uno de los barcos que hacen cruceros cada hora por el Danubio. Hay unos cuantos muy cerquita alrededor del puente Erzsebet (el blanco). Después de comparar alternativas, escogemos uno que nos cuesta 2100 HUF. A lo largo de todo el viaje nos han intentado también vender el mismo viaje con otras compañías, pero tampoco sale demasiado a cuenta (por no decir que es más caro) comprarlo en otro sitio que no sea el embarcadero.
Cogemos el tranvía número dos justo enfrente del parlamento para ir a la Isla Margarita. Cruzamos el puente con el mismo nombre y, justo a la entrada de la isla, hay un autobús que recorre la misma (el 26). Puede que en verano sea agradable recorrer parte de la isla a pie, pero a mí particularmente me pareció ésta la mejor opción. Nos bajamos justo antes de salir de la isla y cogemos otro autobús para cruzar el puente que nos lleva al barrio de Obuda. Es un conjunto de dos o tres manzanas de casas de la antigua capital de Hungría. Está bién, pero se puede prescindir de su visita.
Por la noche decidimos coger uno de los barcos que hacen cruceros cada hora por el Danubio. Hay unos cuantos muy cerquita alrededor del puente Erzsebet (el blanco). Después de comparar alternativas, escogemos uno que nos cuesta 2100 HUF. A lo largo de todo el viaje nos han intentado también vender el mismo viaje con otras compañías, pero tampoco sale demasiado a cuenta (por no decir que es más caro) comprarlo en otro sitio que no sea el embarcadero.
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