Para ir al aeropuerto, cogemos la línea 3 de metro hasta la última parada (Kőbánya-Kispest). Ahí bajamos y nos dirigimos a coger el autobús 200E. Pasa cada 10 minutos y en una media hora te deja en la terminal de salidas, y además está todo incluido en el abono de transporte de Budapest.
5 de abril
Para ir al aeropuerto, cogemos la línea 3 de metro hasta la última parada (Kőbánya-Kispest). Ahí bajamos y nos dirigimos a coger el autobús 200E. Pasa cada 10 minutos y en una media hora te deja en la terminal de salidas, y además está todo incluido en el abono de transporte de Budapest.
4 de abril
Comenzamos el día con la visita al parlamento que previamente habíamos contratado por internet. La visita dura tres cuartos de hora y cuesta 1750 HUF para ciudadanos de la UE (el doble para el resto). En mi opinión, visita obligada. Si no has sacado previamente los tickets por internet tienes la posibilidad de hacerlo allí mismo, pero guardando cola (a veces es larga).
Cogemos el tranvía número dos justo enfrente del parlamento para ir a la Isla Margarita. Cruzamos el puente con el mismo nombre y, justo a la entrada de la isla, hay un autobús que recorre la misma (el 26). Puede que en verano sea agradable recorrer parte de la isla a pie, pero a mí particularmente me pareció ésta la mejor opción. Nos bajamos justo antes de salir de la isla y cogemos otro autobús para cruzar el puente que nos lleva al barrio de Obuda. Es un conjunto de dos o tres manzanas de casas de la antigua capital de Hungría. Está bién, pero se puede prescindir de su visita.
Para volver cogemos el cercanías (tren de color verde) que para en el propio barrio de Obuda y bajamos en el puente Margarita. Allí cogemos el tranvía 6 hasta la plaza Szell Kalman para subir de nuevo al castillo. Está a unos pocos minutos a pie, pero a nosotros nos acerca en coche un señor húngaro muy simpático al que le habíamos preguntado como llegar. Visitamos la iglesia Matías (1000 HUF), que no habíamos podido ver el primer día. Aunque está en restauración, la iglesia es espectacular por dentro. Después de comer bajamos a la plaza Deak en el autobús 16 (no confundir con el 16A), y de allí cogemos el metro 2 hasta la plaza Blaha Lujza para tomarnos un capuchino en el Café Nueva York, de lo más lujoso de Budapest. Cada capuchino no sale por 1500 HUF (unos cinco euros). Los botes de cerveza de Ryanair cuestan lo mismo y no tiene ni una décima parte del encanto.
Por la noche decidimos coger uno de los barcos que hacen cruceros cada hora por el Danubio. Hay unos cuantos muy cerquita alrededor del puente Erzsebet (el blanco). Después de comparar alternativas, escogemos uno que nos cuesta 2100 HUF. A lo largo de todo el viaje nos han intentado también vender el mismo viaje con otras compañías, pero tampoco sale demasiado a cuenta (por no decir que es más caro) comprarlo en otro sitio que no sea el embarcadero.
Cogemos el tranvía número dos justo enfrente del parlamento para ir a la Isla Margarita. Cruzamos el puente con el mismo nombre y, justo a la entrada de la isla, hay un autobús que recorre la misma (el 26). Puede que en verano sea agradable recorrer parte de la isla a pie, pero a mí particularmente me pareció ésta la mejor opción. Nos bajamos justo antes de salir de la isla y cogemos otro autobús para cruzar el puente que nos lleva al barrio de Obuda. Es un conjunto de dos o tres manzanas de casas de la antigua capital de Hungría. Está bién, pero se puede prescindir de su visita.
Por la noche decidimos coger uno de los barcos que hacen cruceros cada hora por el Danubio. Hay unos cuantos muy cerquita alrededor del puente Erzsebet (el blanco). Después de comparar alternativas, escogemos uno que nos cuesta 2100 HUF. A lo largo de todo el viaje nos han intentado también vender el mismo viaje con otras compañías, pero tampoco sale demasiado a cuenta (por no decir que es más caro) comprarlo en otro sitio que no sea el embarcadero.
3 de abril
Nos dirigimos a visitar el Mercado Central, próximo al puente de la libertad. El mercado tiene dos partes diferenciadas, la parte inferior, constituida por puestos de alimentación, con toda clase de especialidades húngaras, y la parte superior, donde se entremezclan los puestos de souvernirs con los de comida. En general, los precios de los souvernirs son un poco más asequibles aquí (bastante más si los comparamos con las tiendas del castillo). Vale la pena venir, darse una vuelta y comer aquí en alguno de los puestos de comidas.
A continuación cogemos el metro para dirigirnos a la iglesia de San Esteban y visitarla por dentro. El precio de la entrada es también simbólico, 1€. Si se quiere visitar el mirador de la torre (altamente recomendable) hay que pagar 500 HUF. En el precio está incluido el servicio de ascensor, aunque la taquilla está puesta al comienzo de las escaleras y casi todo el mundo sube por aquí.
De la iglesia de San Esteban nos dirigimos a la Opera. El precio y el horario de los tours guiados (11,5€, visitas a las 15:00 y a las 16:00) nos hacen desistir de visitarla. Para aquellos que disfruten de éste género musical es más recomendable comprar directamente una entrada para una obra, cuando nosotros fuimos representaban 'Tosca' con entradas a partir de 5€. Seguimos por la avenida Andrassy y comemos en Menza Bar siguiendo una recomendación que leímos en un blog. Anuncian menú a 990 HUF, pero a las 13:30, cuando llegamos nosotros, dicen que se les ha acabado (verdad o reclamo para turistas?). Acabamos pidiendo una sopa de Goulash (990 HUF), más que suficiente para comer una persona. El sitio no esta mal, pero tampoco lo recomendaría.
Después de comer cogemos la línea uno del metro y llegamos a la plaza de los Héroes, donde también están el Museo de Bellas Artes y el Palacio de las Artes. En uno de ellos (no recuerdo en cual) se alberga la mayor colección de pintura de artistas españoles después del Prado. Nos llama la atención, sin embargo, el castillo Vajdahunyad, que está situado detrás de la plaza, ya que sus torres nos recuerdan bastante a lo que vimos en Rumanía. Más tarde nos enteramos de que son réplicas de las torres de Sighisoara.
Para relajarnos nos dirigimos enfrente del castillo, a los baños Szechenyi. Yo ya había estado hace tiempo en Budapest y visité los baños Gellert, pero para mí estos son mejores, tienen más piscinas y saunas, son más económicos y la piscina exterior no tiene parangón, especialmente si consideramos la temperatura exterior que hacía ese día (unos cinco grados). El precio de la entrada son 4100 HUF, el alquiler de la toalla 700 HUF y hay que dejar un depósito por la misma de 4200 HUF.
Terminanos el día cenando en el Hummus Bar del Barrio Judio. Comida vegetariana a muy buen precio (los dos, unos 3000 HUF). Recomedable.
2 de abril
Comenzamos el día con un tour a pie en castellano desde la plaza Vorosmarty, a pocos minutos del apartamento. El tour dura tres horas y media y es gratuito, se deja únicamente la voluntad. Visitamos lugares emblemáticos como la iglesia de San Esteban, el Puente de las Cadenas, el Palacio Real o la Iglesía Matías y el Bastión de los Pescadores, eso sí, sin demasiado tiempo para detenernos en ninguno de ellos.
La guía nos sugiere también un sitio económico para comer en el pasaje Fortuna, una casa de color amarillo enfrente del Hilton, a la espalda de la iglesia Matías. Para acceder hay que coger la segunda puerta a mano izquierda y subir las escaleras, nos lleva a una especie de comedor social donde sirven la misma comida que en el restaurante de al lado, sólo que a un tercio del precio.
Siguiendo también las indicaciones de la guía, después de comer vamos a tomar un pastelito en una pastelería próxima (Ruszwurm). Después de disfrutar de un exquisito pastel en un ambiente muy agradable, bajamos hacia la orilla del Danubio, hacia la línea 2 del metro, donde compramos un abono de tres días (4150 HUF). Con la mísma línea 2 nos dirigimos al barrio judío, para ver la sinagoga (la segunda mayor del mundo) y los famosos bares en ruina. Acabamos tomando una cerveza en el Szimpla Kert.
1 de Abril
Volamos a Budapest con Ryanair. En el aeropuerto
nos recoge un taxista que hemos contratado previamente con la dueña del apartamento, ya que el avión llega bastante tarde (sobre las doce de la noche). Algunas personas nos comentan que han
contratado un taxi y no viene o que hay que tener cuidado con según qué compañias de
taxi. Nosotros no tenemos ningún problema.
Si no has traido dinero húngaro de España, un buen sitio para cambiar algo es el propio aeropuerto, sale más a cuenta que el cambio que el cambio que dan los bancos españoles. En cualquier caso, Budapest tiene oficinas de cambio por toda la ciudad y estas dan mejor cambio todavía. Hay que comparar, los peores cambios con diferencia los dan en la zona del castillo (iglesía Matías y alrededores). También hay que vigilar el tema de la comisión, la comisión por ley es del 2 por 1000, pero algunas casas de cambio marcan márgenes más altos.
Si no has traido dinero húngaro de España, un buen sitio para cambiar algo es el propio aeropuerto, sale más a cuenta que el cambio que el cambio que dan los bancos españoles. En cualquier caso, Budapest tiene oficinas de cambio por toda la ciudad y estas dan mejor cambio todavía. Hay que comparar, los peores cambios con diferencia los dan en la zona del castillo (iglesía Matías y alrededores). También hay que vigilar el tema de la comisión, la comisión por ley es del 2 por 1000, pero algunas casas de cambio marcan márgenes más altos.
Llegamos sin contratiempos al apartamento. Como suele suceder en estos casos, las fotos de internet suelen estar mejor que la realidad, aunque en nuestro caso creo que hemos acertado. El apartamento está en la calle comercial por excelencia de Budapest (Vaci Utca), con un emplazamiento muy céntrico, y sin embargo al dar a un patio interior es asombrosamente tranquilo.
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